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El Baile dominical que mantiene vivo el corazón de PN
Piedras Negras

El Baile dominical que mantiene vivo el corazón de PN

Entre danzones, polkas, cumbias y recuerdos, personas adultas mayores se reúnen cada domingo en el centro de la ciudad para mantener viva una tradición.

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Autor: Orquídea López Allec
12 de octubre de 2026 a las 08:45 · 235 Vistas · 2 min de lectura

Piedras Negras, Coahuila.- Cuando llega el domingo, hay una cita que para muchos no necesita invitación. Basta con que suene la música para que los pasos comiencen a dibujar círculos sobre el piso, algunas de las parejas se tomen de las manos y los recuerdos cobren vida al compás de una melodía.

En el centro de Piedras Negras, Coahuila, el baile dominical de las personas adultas mayores es mucho más que una actividad recreativa, es una tradición que reúne historias personales, amistades entrañables y generaciones que encuentran en la música una manera de seguir compartiendo la vida.

Aun no son las seis de la tarde y al espacio ubicado a un costado del Museo de la Frontera Norte empiezan a llegar bailadores con una gran sonrisa, como Francisco Bautista Alvarado “El Gallo”, acompañado de su esposa, otras personas llegan con sillas plegables.

No importa si hace calor o frío, sólo la lluvia puede evitar que se lleve a cabo el encuentro que se ha tornado en una costumbre y que ha sido convocado por la música.

Algunas personas llegan con la elegancia de otros tiempos; otras esperan el primer acorde para acercarse a lo que por años han convertido en su pista de baile. Hay quienes acuden acompañados, quienes se encuentran ahí con sus amistades de siempre y quienes llegan dispuestos a conocer a alguien nuevo.

La escena tiene algo de ceremonia, los zapatos se preparan para el movimiento, las miradas buscan a la pareja y el ritmo transforma el espacio público en un salón de baile al aire libre.

Aunque popularmente se le conoce como el baile de los adultos mayores, la tradición ha dejado de ser exclusiva para este grupo de edad, pues niñas, niños, jóvenes y personas adultas también se acercan para disfrutar de la música y aprender que bailar no tiene edad.

Una tradición que nació en las plazas

Para comprender el significado de este encuentro dominical es necesario mirar hacia el pasado, ya que las plazas públicas fueron durante décadas espacios fundamentales para la convivencia de las comunidades mexicanas, donde la música de las bandas y las reuniones alrededor de los quioscos formaban parte de la vida cotidiana.

El historiador Otto Schober explica que esta costumbre responde a una tradición extendida en poblaciones pequeñas y medianas del país, donde la plaza, el quiosco, la orquesta y la gente, constituían los elementos esenciales para que surgieran los bailes populares.

En Piedras Negras, recuerda, que primero fue la Plaza Hidalgo que luego se convirtió en la Plaza de los Héroes, uno de los escenarios donde la música convocaba a la población.

La presencia de una banda municipal, integrada por músicos aficionados que compartían su gusto por la interpretación, contribuyó a construir una costumbre que se transmitiría con el paso de los años.

Entre los músicos de aquella época, Schober recuerda a Lucio Guerra, quien dirigía la agrupación y forma parte de la memoria de quienes conocieron aquellos encuentros.

La música era principalmente instrumental, las melodías invitaban primero a mover las manos, después la cabeza y el cuerpo, hasta que alguien se animaba a ponerse de pie e invitar a otra persona a bailar.

“Las parejas se desplazaban en sentido contrario a las manecillas del reloj, alrededor del quiosco o por el espacio disponible, en una dinámica que, además de ritmo, exigía coordinación y elegancia”, destaca.

La vestimenta también formaba parte del espectáculo, detalla que los hombres lucían zapatos brillantes y sombreros llamativos, mientras las mujeres destacaban con vestidos y calzado de fiesta.

Era el atuendo dominguero, una manera de celebrar la ocasión y presentarse ante los demás con la distinción que merecía el encuentro, con el tiempo, aquella costumbre se arraigó en la vida social de la ciudad.

De la Plaza de los Héroes a la Plaza Solidaridad

La historia del baile también está ligada a las transformaciones del centro de Piedras Negras, Otto Schober recuerda que, durante la administración municipal de Rito Valdés Salinas, entre 1991 y 1993, se acondicionó un espacio a un costado de la antigua Presidencia Municipal, cuya restauración dio paso a una placita con quiosco: la Plaza Solidaridad o Paseo Solidaridad.

Fue en ese lugar donde continuaron los encuentros musicales, sin embargo, la tradición no se consolidó de un día para otro, ya que detrás de la pista hubo un proceso de acercamiento entre los músicos y las personas que poco a poco comenzaron a reunirse para escucharlos y bailar.

David Rodríguez de los Santos conoce esa historia desde adentro, pues durante aproximadamente 30 años formó parte de la Banda Municipal que ameniza el encuentro. Hoy en día ya no acompaña la tradición como instrumentista, ahora lo hace como animador.

Detalla que su incorporación ocurrió en 1993, cuando recibió la invitación del maestro Lucio Guerra y desde entonces, ha visto pasar a distintas generaciones de bailarines, ha sido testigo de amistades que se convirtieron en vínculos familiares y ha acompañado la despedida de personas que hicieron de los domingos una parte esencial de su vida.

Al recordar los primeros años en la Plaza Solidaridad, don David evoca una escena que hoy parece lejana: los músicos llegaban a tocar y, en ocasiones, todavía no había público. “Poco a poco se fue juntando la gente”, recuerda.

La música cambia, el gusto por bailar permanece

La agrupación ha atravesado distintas etapas, los músicos de otros tiempos tocaban saxofones, trompetas, batería, bajo eléctrico y guitarra, con un repertorio instrumental que incluía swing, chachachá, mambo, polkas y danzones.

Don David recuerda que en aquellos años predominaba la interpretación sin voces, más adelante, la incorporación del canto y de nuevos integrantes abrió la puerta a otras posibilidades musicales.

Hoy, las cumbias tienen un lugar importante entre las peticiones del público, aunque todavía hay quienes solicitan una polka, una ranchera o algún paso doble que les recuerda otras épocas.

madpf

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